¿A quién embargan primero? ¿Al deudor o al aval?

¿A quién embargan primero?

Si alguien te pide que seas su aval, aunque sea un ser querido, primero has de conocer qué consecuencias conlleva serlo y a qué vas a tener que responder.

¿Qué es un aval?

La figura del aval es la responsable ante el impago de una deuda. Avalar a alguien quiere decir responder al pago de una deuda cuando la persona a la que avala no puede hacerle frente.

Al firmar el contrato, el aval tendrá las mismas obligaciones que el solicitante del préstamo y, si no se hace cargo de la deuda figurará en la lista de morosos.

Por eso, antes de ser aval, es muy recomendable conocer el historial crediticio del solicitante para saber si esa persona suele hacer frente a sus deudas, también es importante conocer su liquidez y la del propio aval. Además, el futuro aval, antes de aceptar, deberá conocer el importe del préstamo que ha solicitado la persona titular y en cuánto tiempo deberá devolverse dicho préstamo. No es igual un préstamo personal que un crédito hipotecario.

Una vez el aval haya aceptado y firmado, ya no puede dejar de respaldar la deuda. Modificar ese contrato sería muy costoso, ya que tendrían que ponerse de acuerdo el deudor, el aval y la entidad financiera o banco con el que se firmó el préstamo, y de esta última es de la que depende la gran parte.

Para ser aval es obligatorio ser mayor de 18 años. Además, deberá contar con unos ingresos estables, para asegurar que podría hacer frente a la deuda en caso de impago, y con unos bienes patrimoniales totalmente pagado. No podría ser aval una persona que tenga deudas.

¿A quién embargan primero?

Una pregunta que todo aval se hace es si, en caso de impago por parte del titular del préstamo, podría llegar a ser embargado.

Cuando la deuda no se paga, la entidad bancaria examinará primero la situación financiera del deudor para conocer por qué no realizó los pagos que le correspondía. En caso de que la entidad observe que esta persona se declara insolvente porque no tiene cómo hacer frente a las deudas y se encuentra en bancarrota, irá entonces hacia el aval.

La entidad bancaria examinará la situación financiera del aval y, si tiene dinero suficiente, continuará pagando los plazos tal y como hacía el deudor. Sin embargo, en el caso de que no tenga liquidez suficiente, tendrá que responder con sus bienes.

Una vez el aval haya hecho frente a la deuda podrá reclamarle el dinero al deudor. Sin embargo, interponer una denuncia será complicado, ya que el hecho de firmar como aval se realizó como un acto de “buena fe” y de manera voluntaria.

Mendoza Acosta

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